lunes, 18 de mayo de 2015

Las 'telecos' dominan el mercado de la televisión

La compra deCanal+ coloca a Telefónica como el principal operador de TV de pago de España y obliga a sus rivales a mover ficha en un mercado que se disputan 'telecos' y grupos de Internet.
La televisión de pago se ha convertido en el nuevo campo de batalla de las operadoras de telecomunicaciones, los gigantes estadounidenses de Internet y los gruposaudiovisuales. Para todos ellos, los contenidos representan además de un negocio para explotar, la mejor tarjeta de presentación para sus clientes.

Para las telecos, la televisión de pago es el principal argumento de fidelización de clientes y las permite aumentar sus ingresos por abonado y justificar la enorme inversión que están destinando al despliegue de fibra hasta elhogar, una tecnología que multiplica la capacidad de transmisión de datos y, por tanto, las posibilidades de servicios más sofisticados para los abonados.
La aprobación de la compra de Canal+ a Prisa por parte de Telefónica convertirá al operador histórico de telecomunicaciones en el gran dominador del mercado de la TV de pago en España.
Con los datos de la propia Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC), el regulador que el pasado miércoles dio luz verde a la operación, la suma de Telefónica y de Canal +, acumulaba, a finales del año, el 70,7% de los clientes de la televisión de pago en España y el 85% de los ingresos.

Esta cifra obedece, sobre todo, al rápido crecimiento que ha tenido el parque de clientes de televisión de Telefónica, que en el último ejercicio aumentó exponencialmente. A finales del pasado año contaba con 1,88 millones de abonados, aunque en estos momentos superan ya losdos millones. Por el contrario, el parque de clientes de Canal+ se ha ido reduciendo paulatinamente, aunque a finales de 2014 aún mantenía 1,69 millones.

Dominio de mercado

Sin embargo, el mayor coste de los servicios de Canal+, que mantiene el mejor parque de clientes de TV de pago en España, permite a esta compañía acumular el 63% de los ingresos, según los datos de la CNMC del cuarto trimestre de 2014. Sumados al 22% que aporta Telefónica, la nueva entidad dispondrá del 85% de los ingresos totales del sector.
Una posición similar en el negocio televisivo quiere alcanzar Vodafone con la reciente compra de Ono por más de 7.000 millones de euros. Además de acceder a una amplia red de fibra óptica y multiplicar su base de abonados, el grupo británico controla ahora un potente sistema de televisión de pago, basado en la tecnología de la plataforma estadounidense TiVo. Para completar el salto, Vodafone confía en tener acceso a parte de los contenidos que está adquiriendo Telefónica, y que tendrá que ceder a sus rivales para cumplir con las condiciones de la CNMC a la compra de Canal+.

El 'efecto Netflix'

 La mayor competencia para estos grupos no vendrá, sin embargo, de otras operadoras, ni de las grandes cadenas de televisión. Mediaset prácticamente ha dado la espalda al negocio del pago con su reciente desinversión en Canal+, resuelta además con importantes minusvalías para la cadena televisiva. Antena 3 TV mantiene aún un vínculo con este negocio a través de Atresmedia Digital, aunque la estrategia del grupo está muy centrada en la televisión en abierto.
El enemigo a batir ha nacido en internet, no dispone de grandes infraestructuras ni de fibra óptica, ni tiene licencia para ofrecer televisión en abierto, pero ofrece un servicio de televisión de alta calidad, muy flexible, sin necesidad de contratar a uno u otro operador ni contratos de permanencia de ningún tipo y a precios más que razonables.

Aunque en España ya operan en este negocio compañías locales como Wuaki.tv, adquirida por el gigante japonés del comercio online Rakuten, y Filmin, entre otras. Sin embargo, la gran revolución para este sector llegará este mismo año desde Estados Unidos.
Netflix prepara su desembarco en España para este otoño. El gigante estadounidense de la televisión por internet negocia con las grandes majors y con distribuidoras independientes la compra de derechos de emisión de cine y series en España, con el objetivo de lanzar su servicio de vídeo en streaming en el último trimestre de este año, previsiblemente en octubre.
Además de abrir negociaciones con las grandes majors y las productoras, Netflix, que también ha mantenido contactos con las cadenas de televisión, ha realizado recientemente estudios de mercado en España para conocer los gustos del consumidor español en películas y series, y poder así arrancar con un catálogo acorde al perfil de los usuarios.

Por su parte, Apple está ultimando su entrada en el negocio de la televisión de pago. La compañía mantiene negociaciones con cadenas estadounidenses con el objetivo de incluir su programación en un servicio propio de televisión por internet, que podría arrancar en Estados Unidos este otoño.
Según The Wall Street Journal, la televisión de Apple ofrecerá alrededor de 25 canales, con programación de cadenas tradicionales como ABC, CBS y Fox. La compañía de la manzana ofrecerá televisión por Internet, de forma que el contenido de su servicio, en streaming, será accesible de manera online desde todos los dispositivos del grupo con sistema operativo iOS, incluyendo los iPhone y los iPad, así como desde su decodificador Apple TV.

La creciente penetración de la televisión por internet, en detrimento de las plataformas tradicionales de televisión de pago, no es, ni de lejos, exclusivo del mercado español. En Estados Unidos, el fenómeno conocido como cord-cutting, es decir, clientes que dejan de pagar su suscripción a la televisión por cable porque ven los contenidos a través de la red, ha pasado de ser una amenaza a convertirse en una realidad.

Tendencia

 Según un informe de la consultora MoffettNathanson, recogido también por The Wall Street Journal, los proveedores de televisión de pago de Estados Unidos perdieron suscriptores de vídeo en el primer trimestre de este ejercicio, lo que supone la primera vez que la industria se contrae en un periodo que suele ser el mejor del año. Eso hace que el índice de pérdida de suscripciones ascienda al 0,5% en los últimos doce meses, el mayor registrado hasta ahora.
Existe otro enemigo a batir, común para todos, desde operadoras de telecomunicaciones a plataformas de satélite y cable, pasando por las nuevas ofertas de televisión por internet: la piratería. Aunque resulta complicado encontrar cifras fiables, se calcula que en España el 87,94% de los contenidos digitales consumidos en 2014 fueron piratas, lo que supone 4.316 millones de accesos ilegales a contenidos por valor de 23.265 millones de euros, según el Observatorio de la piratería y hábitos de consumo de contenidos digitales 2014, elaborado por la consultora GfK.
Además, las tecnologías de retransmisión en streaming, a través de internet, no son percibidas aún con los mismos estándares de calidad que la televisión terrestre, por cable o satélite, pese a que la tecnología permite ya unos niveles óptimos de transmisión. Aun así, los precios compensan este efecto y las audiencias de emisiones a través de internet se multiplican de forma periódica.
La generalización de las suscripciones permitirá, casi con toda seguridad, que nuevos actores del sector puedan aumentar sus inversiones y desviar una parte de la compra de contenidos, su principal necesidad, a la mejora de infraestructuras y a la lucha contra la piratería.

Los derechos del fútbol, la otra gran batalla

El fútbol se ha convertido en un contenido irrenunciable para cualquier plataforma de televisión de pago en Europa. Sky y BT firmaron el pasado febrero un contrato por los derechos de retransmisión en directo de los partidos de fútbol de la Premier League durante tres temporadas por 6.900 millones de euros, un 70% más que la cifra actual.

Desde 2010, el valor de los derechos mundiales de retransmisión de los eventos deportivos más importantes ha crecido un 33%, hasta 28.000 millones de dólares, según Deloitte. Este 'boom' se debe a dos cambios fundamentales en la industria televisiva: que la gente ve cada vez más programas bajo demanda sin anuncios (por lo que los eventos deportivos en directo son cruciales para los anunciantes); y, el otro cambio, más evidente en Europa, por la competencia entre las compañías de TV de pago y los grupos de telecomunicación.

Pese al elevadísimo coste de adquisición de los derechos de emisión, ninguna plataforma puede permitirse quedar fuera del negocio. En España, el Gobierno ha cambiado la ley para obligar a los clubes de fútbol a vender de forma centralizada los derechos televisivos de sus partidos desde 2016.
Telefónica y Mediapro, aliado este último con Al Jazeera, protagonizarán la puja, en la que no se descarta algún invitado de última ahora. Se habla de hasta 1.200 millones por temporada como precio de salida. Nadie puede quedar fuera.

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