martes, 3 de febrero de 2015

Las nuevas licencias de canales TDT: Primeras impresiones

La proximidad del nuevo concurso público de licencias de TDT en España arranca las primeras impresiones de periodistas. Este artículo lo escribe Carlos Díaz Güell en Zoomnwes http://www.zoomnews.es/478025/observatorio-economico/reparto-nuevos-canales-tv-o-arte-del-pasteleo 

En España seguimos preguntándonos qué ocurrió con la prometida oferta de canales, interactividad, subtítulos, etcétera, de una TDT que antes de desaparecer se alzará como uno de los grandes fiascos evitables de nuestra historia reciente

Si todo se desarrolla según lo convenido, el Gobierno de Mariano Rajoy sacará a concurso cuatro canales en HD y uno estándar, posiblemente antes del 25 de mayo, fecha de celebración de las elecciones municipales y autonómicas. La adjudicación de los cinco nuevos canales de televisión se realizará mediante un concurso público y compensará el cierre, en mayo de 2014, de nueve canales por sentencia del Tribunal Supremo tras haber sido adjudicados de manera ilegal (sin concurso) en 2011: Atresmedia (Nitro, Xplora, La Sexta 3); Mediaset (La siete y Nueve); 2 canales de Veo-Tv y 2 canales de Net Tv.

La nueva redistribución de los canales, en opinión de algunos analistas, tendría un principal beneficiado: Atresmedia, cuyos canales, cerrados tras la sentencia del Supremo, sumaban una audiencia total del 4,6%, frente al 1,7% de los de Mediaset.

 Sin embargo, para algunos observadores políticos el reparto de los nuevos canales podría no ser tan sencillo, ya que tanto Atresmedia como Mediaset han realizado apuestas que no han gustado precisamente al Ejecutivo. Tanto en Moncloa como en Génova hay quien considera a La Sexta y Cuatro artífices principales del desgaste del Gobierno y del auge de Podemos.

A primera vista se podría pensar que el Gobierno tiene una magnífica ocasión para “castigar” a los dos grupos mediáticos que tanto daño le han hecho. También al PSOE. Y no son pocas las voces en uno y otro partido que “claman venganza”, algo que, sin embargo, no parece estar en la agenda del Gobierno y mi mucho menos en la de su presidente.

Aunque los beneficios que podría obtener el Gobierno con el nuevo concurso, en el caso que decidiera dar entrada a nuevos operadores, son más que evidentes, todo parece indicar que el Ejecutivo prefiere mantener el actual status quo, pese a tener a su disposición todo un arsenal de medidas con las que “castigar” a Jose Manuel Lara y Silvio Berlusconi, responsables últimos de ambos grupos
 
Diplomacia vaticana

El Gobierno ha decidido hacer un ejercicio de diplomacia vaticana y rendir visita al presidente de Planeta y de Atresmedia en su despacho de Barcelona, al que se desplazaron la vicepresidenta y el ministro de Industria, según contó El Confidencial, con unos objetivos que, por el momento, resultan bastante vagos, aunque se confirma que trataron de la distribución de los nuevos canales.

Rajoy no parece dispuesto a modificar el terreno de juego. Si hubiera querido enseñar los dientes habría bastado con sugerir la posibilidad de que RTVE volviera a captar publicidad. Pero la aparente atonía del Gobierno en este campo no parece estar ligada exclusivamente a los intereses de Lara o Berlusconi. ¿A qué obedece entonces? El asunto es de mayor calado y podría tener que ver con el mantenimiento del actual modelo de TDT, muy alejado del europeo y cuyo funcionamiento solo es posible tras impedir que en España funcionen, por ejemplo, alternativas como la satelital.

Este modelo, vigente en buena parte de la Unión Europea, tiene un coste diez veces inferior al terrestre impuesto en España, pero va a permitir, por ejemplo, que la empresa Abertis, especializada en concesiones públicas, ingrese en los próximos diez años más de mil millones de euros en concepto de cuotas por el servicio ofrecido.

La UE ha denunciado el estado de monopolio de esa concesión, aunque por el momento Gobierno y comunidades autónomas han hecho caso omiso a la sentencia comunitaria. En paralelo, la desidia con la que el gobierno ha encarado la puesta en marcha del proceso conocido como "dividendo digital" (liberación de frecuencias de TV para que sean utilizadas por los operadores móviles) ha sido percibida por parte del sector como una intencionada maniobra para mantener las cosas como están.

Un gran fiasco

Pese a ser de sobra conocidos los avatares y el coste que suponen las nuevas adaptaciones en las antenas de las viviendas -que el ejecutivo se ha apresurado a asumir-, y a que había alternativas tecnológicas que evitarían este y otros procesos que acarrearán nuevos trastornos técnicos y económicos venideros (ya se habla de un segundo dividendo digital en torno a 2018), el Gobierno ha optado por apostarlo todo por una TDT que está cada vez más constreñida en su propio espectro.

Desde un punto de vista evolutivo, la TDT también está herida de muerte. La pérdida de espacio y protagonismo dentro del espectro radioeléctrico implica la imposibilidad de emitir en unos estándares que en Europa, EEUU o Japón se están ganando el calificativo de universales. La Alta Definición real -no el sucedáneo que nos han intentado vender desde algunos canales generalistas- requiere de unas capacidades tecnológicas que la TDT no está en disposición de ofrecer.

Cuando el mundo desarrollado entiende la HD como la forma normal de ver la televisión y ya se empieza a hablar como siguiente paso de la Ultra Alta Definición, en España seguimos preguntándonos que ocurrió con la prometida oferta de canales, interactividad, subtítulos, etcétera, de una TDT que antes de desaparecer se alzará como uno de los grandes fiascos evitables -y con amplias dosis de conspiración- de nuestra historia reciente.

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